PEDRO DE AMIENS (PEDRO EL ERMITAÑO) "CRUZADA DE LOS POBRES"
Originario de Amiens, ya había recorrido con toda probabilidad lo que el mundo cristiano consideraba Tierra Santa cuando el papa Urbano II lanzó su llamamiento a la cruzada el 27 de noviembre de 1095 tras el concilio de Clermont . La razón que exponía el papa era que tras la conquista de Jerusalén por los turcos selyúcidas a los árabes abasidas en 1073, se había prohibido desde entonces el acceso a los Santos Lugares a los peregrinos cristianos.
Mientras predicaba entre Bourges y Colonia, la elocuencia de Pedro el Ermitaño, hombre por otro lado de diferente cultura, levantó el entusiasmo de miles de cristianos (más de 12.000 hombres) que, al grito de Deus le volt, emprendieron la marcha en mayo de 1096 y llegaron a Constantinopla a finales de julio en donde el movimiento había crecido con personas que se adhirieron en el camino. Tras avanzar hasta Nicomedia Pedro el Ermitaño ante los primeros reveses de su ejército regresó a Constantinopla para solicitar el apoyo del basileo, el emperarador Alejo Comnemo. Durante ese tiempo, su ejército fue masacrado por los selyúcidas de Rum en las llanuras de Civitot (Kibotos), y Pedro el Ermitaño esperó a que los nobles occidentales llegaran a apoyarle, lo que sucedió en mayo de 1097.
Jerusalén fue tomada el viernes 15 de julio de 1099, Pedro fue nombrado capellan del ejército victorioso. Dio un sermón en monte de los olivos donde exigió a los soldados saquear la ciudad y aniquilar sus ciudadanos infieles desarmados, musulmanes, judios, mujeres y niños, prometiendo la entrada al Paraíso por tales acciones.
Cruzada de Pedro el Ermitaño
Pedro el Ermitaño recorrió los burgos y los campos de Italia y Francia predicando la Cruzada a los humildes. Según se dice, era un hombre de pequeña talla, de faz enjuta, larga barba y ojos negros llenos de pasión; su sencilla túnica de lana y las sandalias le daban un aspecto de auténtico asceta. Las multitudes le veneraban como si fuera un santo y se consideraban felices si podían besar o tocar sus vestidos. Reunió una abigarrada muchedumbre de 40 000 personas, entre hombres, mujeres y niños.
La mayoría carecía de armas, otros se habían llevado las herramientas, enseres de la casa y ganados, como si se tratara de un corto viaje. Atravesaron Alemania, Hungría y los Balcanes creyendo siempre que la ciudad próxima sería ya Jerusalén. Saqueaban las aldeas y robaban el ganado por el camino para alimentarse, por lo que los gobernantes de las regiones por las que pasaban se vieron obligadas a darles suministros o a usar la fuerza para librarse de ellos. En algunas ciudades atacaron a Judíos: Maguncia fue el lugar de mayor violencia, con al menos 1100 judíos muertos. Llegaron a Constantinopla, donde el emperador bizantino Alejo I Comneno les facilitó buques para el paso del Bósforo. A principio de agosto atravesaron el estrecho y prosiguieron su descontrolado avance. Alejo I había aconsejado a Pedro el Ermitaño que acampara y esperara a los otros cruzados que provenían del resto de Europa, pero los lugartenientes de Pedro se impacientaron y decidieron seguir la travesía, animados por los botines que conseguían en el camino. Un contingente de alemanes se adelantaron y asediaron Xerigondon , pero resultaron masacrados en septiembre.
Pedro y sus restantes 20 000 seguidores continuaron para Nicea poco después, dejando en el campamento a enfermos, mujeres y niños, pero fueron emboscados y aniquilados por los turcos selyúcidas el 21 de octubre de 1096 en la batalla de Civelot. Salvaron niños y mujeres jóvenes que fueron vendidos como esclavos o 3000 sobrevivientes que se refugiaron en un castillo abandonado junto al mar y se atrincheraron hasta que los bizantinos pudieron venir a rescatarlos. Pedro el Ermitaño y un reducido número de supervivientes regresaron a Constantinopla, donde esperaron la llegada de los caballeros cruzados. Esta otra expedición, respuesta a la misma convocatoria del papa Urbano II, pero organizada desde el punto de vista militar y social por la nobleza de varias monarquías europeas, recibe el nombre de Cruzada de los príncipes y es la que la historiografía suele denominar habitualmente como Primera Cruzada
Te esperamos en nuestro próximo blog " Voces del Temple"
Comentarios
Publicar un comentario